Gente grande...


Como tres niños nos reíamos. Nos tapábamos la boca y mirábamos para otro lado, tratando de alejar la carcajada, con la culpa de saber que nos reíamos de una idiotez. De una idiotez de hombres, cabe también aclararlo. Y aquel señor nunca supo qué baldazo de alegría le puso a aquella mañana de Julio en la que el frío apretaba los dientes. Aquel señor al que los otros dos, después admitieron, habían llamado por su apellido sin mosquearse por años enteros. Ya nada será lo mismo, y debo admitir que fue todo mi culpa: debí haberme ahorrado el comentario.
Pero vamos, que llamarse Tiesso!

6 opiniones:

gerund | agosto 22, 2007 10:34 p.m.

je

(igual me supo a poco ¡quiero más!)

Fodor Lobson | agosto 23, 2007 9:45 a.m.

Ud. no lo va a creer, pero juro que es cierto, un amigo mío tiene una compañera de trabajo que se llama Soledad de la Cerda vamos, si tu apellido es "de la Cerda" ¿cómo se te ocurre llamar a tu hija Soledad?

TiTo A. | agosto 23, 2007 12:29 p.m.

Acá en mi laburo, tenemos al señor del Hoyo y al señor del Negro. Si combinamos sus apellidos obtenemos un impresionante cuerpo celeste del que aún se duda de su existencia, aunque se me ocurren dobles sentidos menos nerds que aquél...

Subjuntivo | agosto 23, 2007 10:41 p.m.

gerund, esto es un blog, no un jugo Tang.

Fodor, hay gente de mierda por todos lados...


tito, es terrible, porque además las combinetas son múltiples, y una mejor que la otra!

"Eso tenés que verlo con el Negro del Hoyo..."


Saludos,
S.

gerund | agosto 23, 2007 11:37 p.m.

tiene razón. seré más directa entonces: le faltó algo para mi gusto.

Subjuntivo | agosto 23, 2007 11:51 p.m.

Jugo Tang tal vez?