Sugerencias para esconderse bajo la mesa

Conviene, querido amigo, y como primera medida, agacharse. Parado no se puede. Salvo casos de mesas muy altas o personas muy petisas, pero en ambos casos el stock es muy limitado.

Evitar esta actividad si se conocen antecedentes de problemas de lumbalgia.

Cerciórese de que la mesa no sea de vidrio o similar, ya que su transparencia echaría por tierra nuestros planes.

Si hubiera gente sentada a la mesa escogida, la tarea podría verse complicada, por lo que conviene extremar las precauciones, o bien escoger alguna otra.

Evitar los atuendos demasiado ceñidos al cuerpo: es preferible utilizar ropas holgadas. De no ser posible, se utilizarán pantalones cortos, bermudas o pescadores, o, en su defecto, pantalones con pitucones.Por último se recomienda extremar particularmente los cuidados al momento de dejar el escondite. Es altamente recomendable, a tal efecto, salir del mismo antes de intentar erguirse. Invertir este orden sólo redundaría en serios problemas, no sólo estratégicos, sino también económicos y de salud. Evite utilizar el mantel, si lo hubiera, como ayuda o soporte: a tal efecto es mucho más recomendable el suelo, o una silla.



3 opiniones:

gerund | diciembre 07, 2005 1:34 p.m.

detestame, pero es muy cortázar. lo cual no significa que no sea bueno. también es bueno, y mucho. y para seguir defendiendo tu buen nombre y honor, el hecho de que yo publique con cierta asuiduidad, no significa que yo escriba cosas buenas. como esta, por ejemplo.

Juan Solo | diciembre 09, 2005 11:33 a.m.

Uy, yo también pensé en Cortázar. Es inevitable: él y sus "Instrucciones...". De todos modos es buenísimo, lo sabés; es mejor que casi todo lo mío y que una buena parte del material gerundiano.
Sos odioso, también sabés eso. O deberías saberlo.

maldita | diciembre 09, 2005 12:34 p.m.

(extracto del flog de J que le interesa a UD)

no estoy de acuerdo. citar a cortázar siempre es lindo, al fin y al cabo yo lo hice con Ud, S, cuando le escribí la priera carta. está muy bien que lo haya publicado, una pena pensar que eso hubira quedado en el libro rosa (que cuántos secretos tendrá guardados...)

besos por montones