Para vos, Paul

Es temprano en la mañana. El sol no llegó aún, y yo doy vueltas por la casa, abriéndome paso entre el sopor que impone el madrugón y la presión del horario por cumplir. En un rapto de lucidez impropio de mi recuerdo que, según lo dicta la agenda del día,, y contrario a lo habitual, hoy tendré un rato libre a la hora del té. Hora y media si entiendo bien. Perfecto, entonces necesito un libro. Corro a la biblioteca recién estrenada y echo un rápido vistazo. Debe ser algo que pueda empezar y terminar en ese rato, o algo que ya haya leído. No tengo tiempo para pensar: estiro la mano y veo qué sale. Y sale Bukowski. Lo cargo en el bolso y nos vamos juntos.

El día transcurre entre las corridas de siempre; Bukowski ni se entera. Finalmente, me subo al colectivo que me llevará al café en el cual haré efectivo mi rato de ocio. Me siento en la fila del fondo, junto a la ventana. El viento es frío pero agradable, y lo dejo entrar. Y entonces suena el teléfono: es D.

Hace algunos años tuve una relación don D. pero, hace algunos años también, se terminó. Desde aquel momento, y porque así de bien están las cosas, mantenemos algún tipo de contacto bien esporádico. Cada ocho meses, o un año, o más, o menos, suena un celular o un mensaje cruza el aire. De tanto en tanto algún conocido en común nos actualiza. Y entonces hoy, después de aproximadamente un año, me llama D.

Me pregunta cómo estoy, me cuenta cómo está, me habla de E. y J., las hermanas, y al pasar hablamos de M. y C., los padres. Nos enteramos finalmente los estados actuales de cada uno, y qué vidas tenemos, si las tenemos. Pido mi café, y al tiempo que éste llega, una batería agotada se interpone entre nosotros. Lástima, quería más detalles.

Hecho crema al café y agarro el libro. Lo abro, dispuesto a releer las partes subrayadas, o lo que sea. Y entonces, en la primera página, en esa que siempre viene en blanco, aquello que aquél día, como contrato del final, garrapateara en lápiz antes del último beso:



D: 15.6584.1648

E: 15.1002.7815

J: 15.9878.2501

M: 15.4985.7844

3 opiniones:

folavril | mayo 22, 2007 11:30 p.m.

she's leaving home y siempre se vuelve al primer amor, o al segundo, o al tercero, segùn leì por ahì (lo dijo alguien de lo màs respetable...).

bello relato, como siempre.

Subjuntivo | mayo 23, 2007 6:08 p.m.

Sea gradece.


S.

Fodor Lobson | mayo 23, 2007 6:15 p.m.

Hay coincidencias que dan miedito...

de cualquier forma, debo confesar que me he estado rompiendo el tarro un buen rato con que carajos son los numeritos hasta que se me ocurrió que en BsAs los números de teléfono son mas largos y los agrupan de 4 en 4 en lugar de 3 en 3, y que los 15 hacían más que probable que sean números de celular. Lento que es uno, oiga.